viernes, 21 de marzo de 2014

De mi poemario Bestiario, ganador de 2do. Lugar en en la categoría de Poesía en el XIV Premio de Filosofía y Letras 2013.


KINKAJÚ


Y detrás de cada pesadilla: un mono nocturno.
Amarillo marrón que amenaza en convertirse  tormenta.
Ser de hábitos comunes,
hábil trepador,
contorsionista, devorador de flores.
¡Vamos!, salta de esta pesadilla
limpia tus culpas,
ve, busca el fruto.
ése que no se amarga en tu boca,
estírate,
redes cazadoras,
busca la selva madriguera donde reptarás durante el día.

Mono diminuto, temible monstruo,
kinkajú,
detrás de tu nombre el enigma:
en medio del azabache de tus ojos;
la luz de terror.



MANIACTUS

El maniactus no posee arco ni garras. Observa a sus presas, les hace saber que está presente en todo momento. No se mueve con sigilo ni se oculta. Nunca muestra sus dos caras, pues le gusta confundir al enemigo.
Con sus más de trescientos y diminutos ojos amarillos registra cada movimiento, no hay ruta que no conozca, ni rumor o burbuja que no perciba.
El maniactus es un ser solitario, sin forma fija. Lo mismo da que vista de gris o de rojo, si su pelaje es largo o corto, ya que nadie puede dejar de ver sus temibles ojos amarillos.
Desde la soledad de su nido se teje con sus propios brazos un manto que nunca lo ha de cubrir del frío.