De mi poemario Bestiario, ganador de 2do. Lugar en en la categoría de Poesía en el XIV Premio de Filosofía y Letras 2013.
KINKAJÚ
Y
detrás de cada pesadilla: un mono nocturno.
Amarillo
marrón que amenaza en convertirse
tormenta.
Ser
de hábitos comunes,
hábil
trepador,
contorsionista,
devorador de flores.
¡Vamos!, salta de esta pesadilla
limpia
tus culpas,
ve,
busca el fruto.
ése
que no se amarga en tu boca,
estírate,
redes
cazadoras,
busca la selva madriguera donde
reptarás durante el día.
Mono
diminuto, temible monstruo,
kinkajú,
detrás
de tu nombre el enigma:
en
medio del azabache de tus ojos;
la
luz de terror.
MANIACTUS
El maniactus no posee arco ni garras.
Observa a sus presas, les hace saber que está presente en todo momento. No se
mueve con sigilo ni se oculta. Nunca muestra sus dos caras, pues le gusta
confundir al enemigo.
Con
sus más de trescientos y diminutos ojos amarillos registra cada movimiento, no
hay ruta que no conozca, ni rumor o burbuja que no perciba.
El maniactus es un ser solitario, sin forma
fija. Lo mismo da que vista de gris o de rojo, si su pelaje es largo o corto,
ya que nadie puede dejar de ver sus temibles ojos amarillos.
Desde
la soledad de su nido se teje con sus propios brazos un manto que nunca lo ha
de cubrir del frío.