lunes, 12 de julio de 2010

EL SINO DEL ESCORPIÓN-JOSÉ REVUELTAS

Ninguna maldición pesa sobre los escorpiones aparte la fatalidad de que todo el mundo los considere como tales, de modo que se ven en la necesidad de vivir bajo las piedras húmedas y entre las hendiduras de los edificios, en los rincones sin luz, una vida enormemente secreta y nostálgica , después de haber devorado dulce y lentamente a su madre. Ahí están los escorpiones, sin saber nada de sí mismos, mientras otros animales cuando menos tienen una vaga referencia de propio ser; pero los escorpiones no. En su tremendo mundo de sombras únicamente les está permitido mirar a sus semejantes, a nadie más. y una la enternecedora circunstancia de haber devorado a su madre les impide obtener la información que hubiese podido proporcionarles, respecto al mundo, alguien de mayor experiencia que ellos.
Al escorpión sus semejantes lo trastornan y lo hacen sufrir de un modo indecible porque, sobre todo, no sabe sí sus semejantes son diferentes a él en absoluto, no se le asemeja en nada, como suele ocurrir. Trata entonces de verse de algún modo y comprende que ninguna mejor forma de verse que la de ser nombrado. Pues él ignora cómo se llama y también que no puede ser visto por nadie.
Anhela al mundo. Trata de conocer a los otros seres de la naturaleza, en particular –ignorándolo– a los que menos lo quieren y menos lo comprenden. Se imagina que sería bello estar a su lado, servirles, adornarles la piel con su hermoso cuerpo de oro. Pero es imposible.
Así, sufre un sobresalto espantoso cuando, sobre la pared blanca –esa superficie lunar y ambicionada que tan enfermizamente le fascina–, se abate sobre él la percusión injusta y sin sentido, ya que no trataba de hacer mal a nadie. Su estupor no tiene límites: más bien muere de estupor antes de que lo aplasten, porque en cierta forma aquello le parece de una alevosía indigna de aquel ser a quien tanto deseaba observar, contemplar y tal vez amar, ¿por qué no?, si ese ser, que lo hace con otros, se dignara darle algún nombre a él, al pobre escorpión.
Nadie ha podido explicarle -por supuesto– que esa secreción suya es veneno. ¿Quién podría decírselo? Ningún otro animal, ningún otro ser viviente podría decírselo, ya que, al sólo verlo, sin averiguar sus intenciones, lo matan en seguida y aun él mismo muere, si nadie lo mata, después de hundir sus amorosas tenazas en cualquier cuerpo. (Él piensa que aquello es un simple acto amoroso, unas nupcias en que se comunica con el mundo y se entrega desinteresadamente, sin que cuente siquiera con la parte de suicidio inesperado que tal acto contiene.) De aquí que entre los escorpiones no pueda existir la tradición; ninguno puede decir a sus descendientes: no hagas esto o aquello, no salgas bajo la luz, no aparezcas en las paredes blancas, no te deslices, no trates de acariciar a nadie, pues ninguno de ellos ha vivido para contarlo. Sufren de tal suerte la más increíble soledad, sin saber cuando menos que son bellos. Aparecen, cuando lo hacen, tan sólo por curiosidad de sí mismos: es el único ser de la naturaleza al que se le está prohibido ser Narciso y sin embargo se empeña en verse, porque nadie se ve si no lo han visto, ni cuando, si lo ven, muere.

viernes, 9 de julio de 2010

DE ALGÚN TIEMPO A ESTA PARTE- JOSÉ EMILIO PACHECO

V

De algún tiempo a esta parte, las cosas tienen para ti el sabor acre de lo que muere y de lo que comienza. Áspero triunfo de tu misma derrota, viviste cada día con la coraza de la irrealidad. El año enfermo te dejó en rehenes algunas fechas que te cercan y humilla, algunas horas que no volverán pero que viven su confusión en la memoria.

Comenzaste a morir y a darte cuenta de que el misterio no va a externarse nunca. El despertar en un bosque de hallazgos, un milagro que recupera lo perdido y que destruye lo ganado. Y un día futuro, una miseria que te encuentra solo: inventando y puliendo tus palabras.
Caminas y prosigues y atraviesas tu historia. Mírate extraño y solo, de algún tiempo a
esta parte.


SILVIA MOLINA

El olvido era un buen presagio, una señal de agotamiento, la traza definitiva de que ese amor estaba agonizando.
***

Actuaba con tanta libertad dentro de la comedia, que la mentira parecía verdad.

TRAYECTORIA DEL POLVO-ROSARIO CASTELLANOS

Nací en la misma hora en que nació el pecado y como él, fui llamada soledad. Gemelo es nuestro signo y no hay aguas lustrales capaces de borrar lo que marcaron los hierros encendidos en mi frente.

LA LEY DEL AMOR-LAURA ESQUIVEL.

¿Cuándo mueren los muertos? Cuando uno los olvida. ¿Cuándo desaparece una ciudad? Cuando no existe más en la memoria de los que la habitaron. ¿Cuándo se deja de amar? Cuando uno empieza a amar nuevamente. De eso no hay duda.

miércoles, 7 de julio de 2010

LA POESÍA-OCTAVIO PAZ

Llegas, silenciosa, secreta,
y despiertas los furores, los goces,
y esta angustia
que enciende lo que toca
y engendra en cada cosa
una avidez sombría.

El mundo cede y se desploma
como metal al fuego.
Entre mis ruinas me levanto,
solo, desnudo, despojado,
sobre la roca inmensa del silencio,
como un solitario combatiente

Verdad abrasadora,
¿a qué me empujas?
No quiero tu verdad,
tu insensata pregunta.
¿A qué esta lucha estéril?
No es el hombre criatura capaz de contenerte,
avidez que sólo en la sed se sacia,
llama que todos los labios consume,
espíritu que no vive en ninguna forma
mas hace arder todas las formas. Contra invisibles huestes.

Subes desde lo más hondo de mí,
desde el centro innombrable de mi ser,
ejército, marea.
Creces, tu sed me ahoga,
expulsando, tiránica,
aquello que no cede
a tu espada frenética.

Ya sólo tú me habitas,
tú, sin nombre, furiosa substancia,
avidez subterránea, delirante.

Golpean mi pecho tus fantasmas,
despiertas a mi tacto,
hielas mi frente,
abres mis ojos.

Percibo el mundo y te toco,
substancia intocable,
unidad de mi alma y de mi cuerpo,
y contemplo el combate que combato
y mis bodas de tierra.

Nublan mis ojos imágenes opuestas,
y a las mismas imágenes
otras, más profundas, las niegan,
ardiente balbuceo,
aguas que anega un agua más oculta y densa.
En su húmeda tiniebla vida y muerte,
quietud y movimiento, son lo mismo.

Insiste, vencedora,
porque tan sólo existo porque existes,
y mi boca y mi lengua se formaron
para decir tan sólo tu existencia
y tus secretas sílabas, palabra
impalpable y despótica,
substancia de mi alma.
Eres tan sólo un sueño,
pero en ti sueña el mundo
y su mudez habla con tus palabras.
Rozo al tocar tu pecho
la eléctrica frontera de la vida,
la tiniebla de sangre
donde pacta la boca cruel y enamorada,
ávida aún de destruir lo que ama
y revivir lo que destruye,
con el mundo, impasible
y siempre idéntico a sí mismo,
porque no se detiene en ninguna forma
ni se demora sobre lo que engendra.L

lévame, solitaria,
llévame entre los sueños,
llévame, madre mía,
despiértame del todo,
hazme soñar tu sueño,
unta mis ojos con aceite,
para que al conocerte me conozca.

MORIR ES RETIRARSE, HACERSE A UN LADO-JAIME SABINES

Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.

Morir es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discreto
calor de Dios, y en su cerrado
puño, crecer igual que un feto.

Morir es encenderse bocabajo
hacia el humo y el hueso y la caliza
y hacerse tierra y tierra con trabajo.

Apagarse es morir, lento y aprisa,
tomar la eternidad como a destajo
y repartir el alma en la ceniza.

TE QUIERO PORQUE TIENES-JAIME SABINES

***

Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste.
Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.

¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.
Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura.

TÚ TIENES LO QUE BUSCO, LO QUE DESEO, LO QUE AMO-JAIME SABINES

Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,
tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
Te agradezco al aire.
Eres esbelta como el trigo,
frágil como la línea de tu cuerpo.
Nunca he amado a una mujer delgada
pero tú has enamorado mis manos,
ataste mi deseo, cogiste mis ojos como dos peces.
Por eso estoy a tu puerta, esperando.

domingo, 4 de julio de 2010

MUERTE EN EL FRÍO-XAVIER VILLAURRUTIA


Cuando he perdido toda fe en el milagro,
cuando ya la esperanza dejó caer la última nota
y resuena un silencio sin fin, cóncavo y duro;

cuando el cielo de invierno no es más que la ceniza
de algo que ardió hace muchos, muchos siglos;

cuando me encuentro tan solo, tan solo,
que me busco en mi cuarto
como se busca, a veces, un objeto perdido,
una carta estrujada, en los rincones;

cuando cierro los ojos pensando inútilmente
que así estaré más lejos
de aquí, de mi, de todo
aquello que me acusa de no ser más que un muerto,

siento que estoy en el infierno frío,
en el invierno eterno
que congela la sangre en las arterias,
que seca las pabras amarillas,
que paraliza el sueño,
que pone una mordaza de hielo a nuestra boca
y dibuja las cosas con una línea dura.

Siento que estoy viviendo aquí mi muerte,
mi sola muerte presente,
mi muerte que no puedo compartir ni llorar,
mi muerte de que no me consolaré jamás.

Y comprendo de una vez para nunca
el clima del silencio
donde se nutre y perfecciona la muerte.
Y también la eficacia del frío
que preserva y purifica sin consumir como el fuego.

Y en el silencio escucho dentro de mí el trabajo
de un minucioso ejército de obreros que golpean
con diminutos martillos mi linfa y mi carne estremecidas;

siento cómo se besan
y juntas para siempre sus orillas
las islas que flotaban en mi cuerpo;

cómo el agua y la sangre
son otra vez la misma agua marina,
y cómo se hiela primeroy luego se vuelve cristal
y luego duro mármol,
hasta inmovilizarme en el tiempo más angustioso y lento,
con la vida secreta, muda e imperceptible
del mineral, del tronco, de la estatua.

RÁFAGAS-GABRIEL ZAID

…Te reías,
mientras yo deseaba tus huesos
blancos, como una carcajada
sobre el incierto fin del mundo.

ALABANDO SU MANERA DE HACERLO-GABRIEL ZAID

¡Qué bien se hace contigo, vida mía!

Muchas mujeres lo hacen bien
pero ninguna como tú.

La Sulamita, en la gloria,
se asoma a verte hacerlo.


Y yo le digo que no,
que nos deje, que ya lo escribiré.

Pero si lo escribiese
te volverías legendaria.

Y ni creo en la poesía autobiográfica
ni me conviene hacerte propaganda.

sábado, 3 de julio de 2010

AMADA MADRUGADORA-GABRIEL ZAID

¡Ay, paraíso perdido!
Hay que cerrar los ojos para verte.
y refugiarse en este sueño
que no perdonan.

PRUEBA DE ARQUÍMEDES-GABRIEL ZAID

Si te hundiera en una tina,
vería el volumen que desplazas.
Si te colgara de un pie,
hasta qué punto eres un bulto.

Estoy perplejo porque eres.
Porque eres eso, eso y más que eso.
¿Acabaré de entenderte?
Te muerdo y sólo te desprendo un grito.
¿Dónde está el alma, dicen los cirujanos?
¿Quién eres tú, digo yo?

Me fui de bruces por el brocal de tus ojos.
No tenía fondo.

FELICES POR LA CALLE-GABRIEL ZAID

Un brazo nada más no es cosa mala
si ves que el otro se convierte en ala.

Y para qué dos pies, no es cosa buena,
si a cuatro viva el alma suena.

Tener mil pares de ojos para ver-
te-ver-te-ver-te-ver.

Y dos espaldas para tanta genteque sueña, pero sigue la corriente.

ALUCINACIONES-GABRIEL ZAID

Él vio pasar por ella sus fantasmas.
Ella se estremeció de ver en él sus fantasmas.

Él no quería perseguir fantasmas.
Ella quería creer en sus fantasmas.

Montó en ella, corrió tras sus fantasmas.
Ella lloró por sus fantasmas.

jueves, 1 de julio de 2010

LABORATORIO- GABRIEL ZAID

Me estudiaba
(su conejillo de indias)

Me excitaba
(su perro de Pavlov)

Me puso el pliegue de sus piernas
como un test de Róschsch.

Y vi temblar las tintas rojas
como la oscuridad gutural
de una garganta loca,
sordomuda, profética,
queriendo articular.

LAS PAREDES OYEN- GABRIEL ZAID

Rechina levemente.
Insiste, como un grillo
en la noche. Crece
sobre el tic tac
que me despierta.

No es el vacío,
pitonisa olvidada
de una señal de radio
sonámbula.

VIVE SOLA, ESTÁ SOLA.
INDESCIFRABLE Y TRISTE,
REPASA SU MISTERIO.

CANCIÓN- GABRIEL ZAID

En unos ojos abiertos,
olvidado, me di alcance.
Hoy me esquivan y no sé
ni perderme, ni encontrarme.

CANCIÓN DEL SEGUIMIENTO- GABRIEL ZAID



NO SÉ QUIÉN SOY NI LO QUE DIGO
PERO VOY Y TE SIGO

LO QUE PASA- GABRIEL ZAID


Tu cuerpo, el mundo, corre.

mis ojos, el mundo, también.

Nadie ama dos veces con los mismos ojos.

Contemplar: confluir.