sábado, 4 de mayo de 2013

CUALQUIER ESPACIO PUEDE SUPLIR EL PRESENTE.



Cierro los ojos y apunto en cualquier dirección. Pienso que  nada contiene todo lo necesario. Trato de pensar en el pasado. Fijo mi mirada en todos los detalles, pero hay pequeños borrones que no me permiten ver todo el conjunto. Quizás mañana. Quizás otro día o más tarde con otros ojos. 

        A esta hora siento que cualquier espacio puede suplir el presente. Cualquier yo puede salir disparado para siempre, y ser otro alejado de mi ser. Puede tener la ventaja de una vida que si le pertenece.

 Quiero ser el rey de los espacios en blanco. Entrar en cualquier parte de la historia y ser casi tan real como el tiempo inventado. Convertirme en el portador de las esparcimientos y los retrasos. Trazos de vidas no pasadas ni futuras. Recipiente incapaz de contener los sueños. Ver llorar a las cigüeñas. Alargar la diversión que hay detrás de la entregar de problemas y niños rotos. Esperar detrás de la puerta para poder sentir ese silencio cálido que hay detrás de la frustración.  

 Permanecer hasta que hablen esas voces que nada saben, que todo lo ignoran y que levantan muros. Que hablen esas voces negras, llenas de pasiones ajenas. Que hablen para siempre del sinsentido. Que hablen eternamente de lo que nunca han sentido. Mantenerse de pie bajo el sol sólo para ver como una piel amarga, ácida, por fin las contenga. Que las habite el trueno y la tormenta. Sus voces-lamentos llegaran a todos en forma de reliquias. Guarden un pedazo de éste, que amenaza con ser su única recompensa.

 Sus manos se alargan y me llaman a lo lejos, me hacen recordar que debo aprehender todo lo que esté al alcance de mi luz. Sus ondas me indican que camino seguir para ir de una órbita a otra, para recordar la única tarea que está atada a mi piel, me susurran que debo alienar todas las vidas futuras del hombre que pronostica el tiempo. 

 Cierro los ojos y apunto en cualquier dirección, sus manos me extraen de esta vida, y me llevan a la siguiente, donde su color huele a todos los males que no evité.

No hay comentarios: