Yo deseo que usted se entere de lo que pasa. Quiero que levante la bocina y marque el número que niega, es mejor que admita que lo sabe de memoria. Llame y pregunte por mí. No tenga miedo de murmurar un ‘lo que sea’. No tenga miedo.
domingo, 17 de febrero de 2013
jueves, 14 de febrero de 2013
PENDIENTES
Se
sienta a revisar los pendientes y entre un archivo y otro la verdad se asoma.
Se da cuenta que ahí está, que quizás nunca se fue y comienza a burbujear
adentro de su cuerpo esa sensación que le deja mal sabor en la boca.
No sabe
exactamente en que momento comenzó a odiarlo. Sólo sabe de esa sensación que le
va serpenteando por el cuerpo, que termina por inundarla y por más que quisiera
disfrutarla no puede, porque ¿y si las lágrimas se asoman?, ¿y si mañana pasa
algo y lo cambia todo? ¿y si la sorprende? ―¡Por favor¡ No te mientas, siempre hace algo que te
sorprende, lo que sea, pero te hace vibrar.―Le gritas, pero ella sigue de pie.
Sabe
que tu cuerpo ya no es su cuerpo, y sus sueños sólo son el reflejo de alguien
más. ¿Qué gana con mentir? ¿de qué sirve decir que hoy soñó que te comías un
pay, el más delicioso que jamás ha probado, sino no se atreve a contar sus
otros sueños? De pronto se da cuenta que no se atreve a contar otras muchas
cosas que quizás el tiempo se dedique a borrar, pero ¿de verdad le preocupa? No
sabe nada acerca de nadie, ni de ella, entonces entiende que correr o tronarse
los dedos es inútil.
Ella
finge una vez más que el archivo no existe, regresa a la agenda y se dedica a
revisar los otros pendientes.
Entrada 1 (2013)
Anda en busca de algo, de esa gran incógnita que cree ser. La miro desde la puerta, no me atrevo a llamarla, no quiero que salga de su ensoñación.
La he sorprendido por la noche dando las gracias, pidiéndole a algún ser sagrado que venga hasta ella y se quede en su sueño. Dice que sólo quiere ver su cara de sorpresa cuando la vea, cuando por fin vea que ya no es más ni la sombra del recuerdo que guarda.
No quiero que despierte, pero sus sueños son lo único que le quedan. No sé qué hacer con esta mujer que deambula de un dolor a otro, no sé qué decirle cada vez que me pregunta por sus fantasmas, de qué manera le explico que lo suyo, que esto no es más que otro de sus episodios.
La he sorprendido por la noche dando las gracias, pidiéndole a algún ser sagrado que venga hasta ella y se quede en su sueño. Dice que sólo quiere ver su cara de sorpresa cuando la vea, cuando por fin vea que ya no es más ni la sombra del recuerdo que guarda.
No quiero que despierte, pero sus sueños son lo único que le quedan. No sé qué hacer con esta mujer que deambula de un dolor a otro, no sé qué decirle cada vez que me pregunta por sus fantasmas, de qué manera le explico que lo suyo, que esto no es más que otro de sus episodios.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Sin título
No merecías sufrir lo que sufriste,
pero hacías muy bien
en fingir que no sufrías.
Marco Antonio Campos
martes, 7 de septiembre de 2010
Entre Irse y Quedarse-Octavio Paz
Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.
La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.
Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.
Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.
Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.
La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.
En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.
Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa.
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