lunes, 18 de febrero de 2013

El último Tango


Si usted la viera se moriría de la risa. Nunca se le había visto en tal estado, pero  créame, esa que le digo es ella, no tengo porque mentirle.

Le digo que la vi sentada afuera, en el balcón. Estaba escuchando la música que cree que le pertenece al hombre de la mesa de noche. Estaba fumando y trataba de seguir la letra. De verdad que fue todo un espectáculo, comenzó con un volumen moderado, pero después fue inundando toda la calle, cantaba para quién sabe qué público. Más tarde cuando el sol estaba en su mejor color, ella comenzó a llorar. Se quedó ahí hasta que el frío comenzó a sentirse con más fuerza. Cerró el balcón, fue directo al baño, se lavó la cara, salió peinada y se puso un vestido. La verdad es que se veía bellísima, lo más curioso es que se fue con un hombre con el rostro diferente al que tiene en la mesa de noche. Ella iba tarareando el último tango de la tarde.  

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