martes, 26 de marzo de 2013

REVERSA



Alguien suspira. El reloj retrocede. Por un segundo el mundo se inmoviliza.

            El viento regresa el cabello a su sitio. El autobús se detiene y da marcha atrás. La luna desciende, regresa a esconderse entre las nubes. El cielo va recuperando la claridad. La fila de personas que esperaba el autobús abandona la fila. Se alejan.

             Ella camina sobre sus huellas, va recuperándolas. Vuelve a vivir la incertidumbre, la ansiedad. Regresa a su rostro esa sonrisa traicionera. El frío va desapareciendo poco a poco. Las palpitaciones vuelven a ser parte de su corazón. Sus labios se sellan. Las palabras regresan a su garganta. Camina en reversa las siete calles hacia el punto de partida.  Se detiene enfrente de la casa. Saca la carta del buzón. Desdobla la hoja. La tinta abandona el papel y regresa al lapicero. La hoja ahora intacta vuelve a ser parte de la libreta morada. El temblor se apodera de sus manos. La libreta regresa a la bolsa. El sonido del timbre regresa hasta convertirse en silencio. Los suspiros vuelven a ser parte de su cuerpo. El viento regresa las hojas hasta la rama de la que han caído. Avanza en reversa tres calles hasta la parada. El autobús espera, Ella sube. Todo a su alrededor se paraliza.

            3, 2, 1.  

            Ella se levanta de su asiento. Toca el timbre. Baja del autobús. Camina tres calles. Las manos le sudan y comienza a temblar. Se detiene enfrente de la casa. Toca el timbre. Saca la libreta, busca el lapicero en el fondo de la bolsa. Arranca una hoja. Escribe el recado, lo deposita en el buzón. Camina hacia la parada. Son siete calles de silencio y de viento. Una sonrisa la sorprende. Nota que el temblor y la ansiedad han abandonado su cuerpo. Su corazón late agitado. El viento juega con su cabello. La luna a lo lejos asciende. Un autobús rojo se acerca. La fila es larga y la noche ya ha llegado. Ella da un paso al frente. Escucha un clic y el tiempo se detiene. 

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