Se
sienta a revisar los pendientes y entre un archivo y otro la verdad se asoma.
Se da cuenta que ahí está, que quizás nunca se fue y comienza a burbujear
adentro de su cuerpo esa sensación que le deja mal sabor en la boca.
No sabe
exactamente en que momento comenzó a odiarlo. Sólo sabe de esa sensación que le
va serpenteando por el cuerpo, que termina por inundarla y por más que quisiera
disfrutarla no puede, porque ¿y si las lágrimas se asoman?, ¿y si mañana pasa
algo y lo cambia todo? ¿y si la sorprende? ―¡Por favor¡ No te mientas, siempre hace algo que te
sorprende, lo que sea, pero te hace vibrar.―Le gritas, pero ella sigue de pie.
Sabe
que tu cuerpo ya no es su cuerpo, y sus sueños sólo son el reflejo de alguien
más. ¿Qué gana con mentir? ¿de qué sirve decir que hoy soñó que te comías un
pay, el más delicioso que jamás ha probado, sino no se atreve a contar sus
otros sueños? De pronto se da cuenta que no se atreve a contar otras muchas
cosas que quizás el tiempo se dedique a borrar, pero ¿de verdad le preocupa? No
sabe nada acerca de nadie, ni de ella, entonces entiende que correr o tronarse
los dedos es inútil.
Ella
finge una vez más que el archivo no existe, regresa a la agenda y se dedica a
revisar los otros pendientes.
2 comentarios:
Qué bueno que reactivaste tu blog. Es un gusto leerte.
Saludos.
Me da gusto que sea de su agrado.
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